O le gustan mucho los Ferraris o este ladrón norteamericano no es demasiado hábil en su "trabajo". Earnie Hooks, de 39 años y originario de Studio City (California), ha visto publicada su foto a toda página en la prensa no por haber robado un Ferrari 458 Spider, sino por haber cometido la torpeza de hacerlo dos veces el mismo día.
Pillado en un control de la policía en la localidad de Fontana, el ladrón Earnie abandonó precipitadamente el descapotable en un descampado y salió corriendo. Los agentes, que ya disponían de la matrícula en su lista de coches robados, lo transportaron hasta el depósito para dar aviso del hallazgo a su propietario y empezaron a buscar al fugitivo para detenerlo.
Pero el tozudo Earnie no se dio por vencido y sin duda le había gustado especialmente el deportivo italiano ya que se hizo con unas cizallas para romper el candado y penetró esa misma noche en el recinto de la policía.
Fianza de 55.000 dólares
Otra vez al volante de "su" 458 Spider, Earnie se las prometió muy felices tomando gas a fondo las de Villadiego. No le duraría mucho sin embargo la dicha de conducir el bólido, ya que cuatro días más tarde era detenido de nuevo por la policía de carreteras.
Por lo pronto al empecinado de Earnie se le a caído el poco pelo que le quedaba, ya que el juez le ha fijado una fianza de 55.000 dólares y le acusa de robo de automóviles, rebeldía y asalto a una dependencia oficial, delitos por los que en los EEUU te pueden poner a la sombra durante una buena temporada.
Y a decir de la foto policial de Earnie publicada en los diarios californianos, la detención no debió ser exactamente lo que se dice caballerosa.
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